Lo que comenzó como una misión de rescate heroica terminó en una pesadilla de corrupción e impotencia. José Luis Sánchez, un ciudadano argentino oriundo de Humahuaca, logró rastrear su camioneta Toyota Hilux 0km —robada en su país— hasta territorio boliviano mediante tecnología GPS. Sin embargo, al intentar recuperarla, se topó con un muro de burocracia, presuntos pedidos de sobornos y el destino más cruel: ver su herramienta de trabajo convertida en chatarra por las autoridades.


El Calvario de un Propietario
Tras el robo en Humahuaca, el GPS marcó que el vehículo había cruzado la frontera, pasando por Villazón hasta llegar a Tarija. Al localizarla, Sánchez fue interceptado por la Aduana Nacional de Bolivia. En lugar de recibir ayuda para repatriar su bien, denunció que funcionarios le exigieron sumas exorbitantes para «liberar» el vehículo sin papeles.


Víctima: José Luis Sánchez (Argentino).
Vehículo: Toyota Hilux 4×4 0km, valuada en USD 30,000.
Conflicto: Tras ser robada en Jujuy y recuperada en Tarija vía GPS, la Aduana de Bolivia decomisó el vehículo. El dueño denuncia pedidos de sobornos de hasta USD 10,000 y la posterior destrucción ilegal del vehículo antes de los plazos permitidos.
Estado actual: El vehículo ha sido reducido a chatarra y el propietario exige la intervención de los gobiernos de ambos países.
Destrucción en Vivo
A pesar de presentar la documentación correspondiente y el DNI que acredita su propiedad, la Aduana inició un proceso de destrucción administrativa alegando falta de documentación legal de ingreso al país. En un momento de tensión captado en video, el propietario llegó a los depósitos de «El Portillo» solo para presenciar cómo las máquinas ya habían comenzado a desguazar su camioneta.



