

El reclamo de este ciudadano de San Pedro de Jujuy es, en realidad, una radiografía de la fragmentación social que atraviesa el turismo en el NOA. No estamos solo ante una cuestión de oferta y demanda; estamos ante la mutación de una festividad ancestral en un bien de lujo.
La reciente advertencia de un viajero de San Pedro de Jujuy en redes sociales pone sobre la mesa una problemática recurrente, pero cada vez más aguda: la tensión de precios en la Quebrada de Humahuaca de cara al Carnaval 2026. Los valores relevados —desde $300.000 por una cabaña para cuatro personas con pernocte mínimo obligatorio, hasta $80.000 por una habitación individual con baño privado— no son solo números; son el síntoma de una economía regional que oscila entre la oportunidad legítima y el riesgo de la «burbuja» turística.
Para entender este fenómeno bajo una lente federal y analítica, debemos desglosar tres ejes fundamentales:
La Ley de Oferta y Demanda vs. Sustentabilidad
Desde una perspectiva económica ortodoxa, el incremento es previsible. Tilcara y Maimará poseen una capacidad de carga limitada. Durante el desentierro del carnaval, la demanda se multiplica exponencialmente sobre una oferta de camas que no puede crecer al mismo ritmo. Sin embargo, la imposición de «paquetes cerrados» (mínimo de 4 noches) actúa como un filtro selectivo que desplaza al turismo de cercanía —el propio jujeño o el visitante regional— en favor de un segmento de mayor poder adquisitivo, muchas veces proveniente de Buenos Aires o del exterior.
El Espejo de otras Plazas: ¿Competitividad en Riesgo?
El reclamo del usuario respecto a que otras ciudades con carnaval manejan precios «mucho más baratos» toca un punto neurálgico: la competitividad.
Corrientes y Entre Ríos: Si bien tienen una infraestructura distinta, ofrecen una escala de precios que a menudo resulta más accesible para la clase media argentina.
El Riesgo: Si la Quebrada se percibe como un destino «prohibitivo», corre el peligro de transformarse en un enclave exclusivo, perdiendo su esencia popular y comunitaria, que es, paradójicamente, lo que le da su valor patrimonial.
La «Queja» de la Post-Temporada
Como bien señala el posteo, existe una dialéctica histórica entre el comerciante y el turista. El sector prestador argumenta que el Carnaval permite «hacer la diferencia» para sostenerse durante los meses de baja temporada. No obstante, la falta de una regulación de precios máximos o de una política de fomento para el turismo local genera un resentimiento social. Como diría un analista político con visión de territorio: se está tensionando el contrato social entre el anfitrión y el visitante.


El Factor Euro: La «Dolarización» de Facto en la Hotelería de Tilcara
La aparición de tarifas publicadas en euros para el fin de semana de Carnaval (del 14 al 17 de febrero de 2026) marca un punto de no retorno en la economía turística de la región. Un establecimiento promedio, catalogado como «conveniente», ofrece tres noches de alojamiento por un total de 1.122 € (ya con descuentos aplicados sobre una tarifa base de 1.402 €).
Al desglosar este dato bajo nuestra mirada crítica, surgen tres conclusiones alarmantes:
Desfase Cambiario: A un tipo de cambio de mercado, estamos hablando de aproximadamente $1.300.000 a $1.500.000 pesos por tres noches para dos personas. Esto sitúa el costo por noche cerca de los $450.000, superando incluso las quejas iniciales de los $300.000 por cabañas grupales.
Segmentación Excluyente: El uso de plataformas que cotizan en moneda extranjera apunta directamente al turismo receptivo internacional, ignorando por completo la capacidad de ahorro del turista nacional y, mucho más aún, del jujeño que busca participar de su propia cultura.
La Paradoja de la «Oferta»: Resulta irónico que la plataforma presente el precio como una «Oferta Inicio 2026». Lo que el algoritmo considera una oportunidad, para el ciudadano de San Pedro o San Salvador de Jujuy es, lisa y llanamente, un vallado económico que privatiza el Carnaval.



