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jueves, julio 25, 2024
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El exintendente de Tilcara, Félix Pérez, cuestionó que la Virgen del Rosario de Sixilera en septiembre descienda a Huacalera y no a Tilcara

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por decisión del grupo que organiza las honras. Consideró que la expresión de fe no debería modificarse y que la Iglesia debió consultar a los devotos antes de decidir.

Su desacuerdo no fue el único. Vecinos tilcareños hicieron saber su desconformidad sin recibir hasta el momento una respuesta que los tranquilice, mientras los preparativos para honrarla continúan.

Pérez afirmó que “siempre (la Virgen) bajó a Tilcara, no es que vuelva a bajar a Huacalera”, contradijo a Antonio Valdivieso, presidente del grupo de honras, quien hizo tal afirmación.

Reconoció que la venerada bajó a Huacalera “por la pandemia”, y aseguró: “Desde que tengo uso de razón, siempre se peregrinó desde Sixilera a Tilcara. Luego de estar un tiempo en la iglesia íbamos con ella por la ruta 9 hasta Puerta de Juella, donde la familia Rivero la recibía”.

Al día siguiente “continuábamos hacia Huacalera donde se quedaba hasta el 8 de diciembre por la patrona del pueblo, la Inmaculada Concepción de María, y finalizada la fiesta regresaba a su santuario”.

Según Valdivieso, “años antes bajaba la Virgen a Huacalera hasta 1950 y desde entonces a Tilcara”, a lo que Pérez respondió: “íNo es así!”.

Su abuela Juana Pérez, que vivía en Sixilera junto a don Carlos Sosa (de Yala de Monte Carmelo), “era la dueña de la Virgen. En ese tiempo (década del 70) subían tres o cuatro bandas de sikuris, Los Patricios, Los Veteranos, Defensores Argentinos y después fueron sumándose otras. Poquitos éramos los que íbamos hasta allá”.

La abuela “decidía bajar con la Virgen, lo hacía cargando un rebenque en su espalda y don Carlos llevaba la Virgen. Ella dirigía a las mujeres, quienes estaban con pantalón no podían cargar la imagen, y sí las que tenían pollera”.

A Tilcara “llegábamos temprano porque no éramos muchos. Luego de salir de la capilla se descansaba 10 minutos en el abra de Sixilera, desde ahí bajábamos por una faldeada hasta Ovejería llegando cerca de las 11. Allí nos recibían don Serapio Montoya y su familia, después lo hizo don Ceferino Montoya y ahora lo hacen sus hijos que siguen viviendo en ese paraje”, prosiguió relatando.

Desde Ovejería atravesaban un campo hasta la escuela primaria de Alfarcito que era la última parada antes de llegar a Tilcara. “Yo tenía 7 años en ese tiempo y la abuela Juana unos 40”.

“Salíamos a las 4 de Tilcara para llegar a las 17 a Sixilera, caminábamos por Ovejería hasta El Rosado. Ahora hay un camino hasta Ovejería, las bandas no caminan como antes, van en vehículo hasta Alonso y de ahí faldean hasta la capilla. Yo peregrinaba descalzo por devoción”, afirmó.

Recordó que quienes se hicieron cargo de la festividad al fallecer la abuela Juana, fueron Rómulo Pérez y Julia Robles (esposa de don Tiburcio Bejarano), última dirigente con su hijo Ángel.

“Después se hizo cargo un grupo de personas de Huacalera, deduzco que de ahí parte el ánimo de querer llevarla, pero deben saber que el alma y el corazón de la peregrinación a Sixilera surgieron con la gente y los sikuris de Tilcara”.

En disconformidad, agregó que los miembros del grupo que organizan las honras “deben vivir en el pueblo, no en otras ciudades”, como Valdivieso y otros integrantes que residen en San Salvador de Jujuy.

Más adelante, consideró que la Iglesia debió “escuchar el ánimo de la gente que es devota y a las familias que viven en Huayra Huasi, Chiquerito, El Durazno y demás comunidades que peregrinaban a Sixilera”.

Aconsejó “reflexionar y tomar una decisión correcta. Porque la devoción y peregrinación es parte del corazón de la gente del campo, que primero por Tilcara y luego por Huacalera, la acompañó, y nunca hubo una discusión”.

Valdivieso también dijo que consultó al párroco de Tilcara, Daniel Amante, y este, al obispo de Jujuy, Daniel Fernández, quien habría dado el visto bueno, a lo que calificó como “una decisión muy mal tomada. Deberían haber consultado a la gente”.

Dijo ignorar en qué se basó la Iglesia para decidir el descenso a Huacalera: “Esa decisión debería reverse y a la larga efectuar una consulta popular y evitar discordias”.

“¿Para qué vamos a pelearnos entre pueblos? No quisiera ser testigo de la reiteración de la vivencia entre tilcareños y tumbayeños por la Virgen de Copacabana”, advirtió.

Consultado cómo afecta espiritualmente que la Virgen no descienda a Tilcara, respondió que quienes peregrinen “será como cumplir un compromiso. Con esta decisión no sé qué podrá suceder en adelante, es un impacto muy fuerte”.

Luego se preguntó: “La gente que se trasladaba a Tilcara para esperar a la Virgen, ¿qué hará ahora?, y, ¿los adultos mayores que ponían su mesita para recibirla?, eso no se tuvo en cuenta. Hay que preguntarle a la gente que peregrina qué dice al respecto”.

“Ahora quieren llevársela”

FÉLIX PÉREZ

Félix Pérez dijo haberse enterado del cambio del descenso de la Virgen de Sixilera “por un medio de comunicación, después numerosas personas que siempre estuvieron con la Virgen me llamaron para plantearme el tema”. Al grupo de honras “hay que respetarlo”, aclaró, pero remarcó que debió haberse realizado una reunión entre tilcareños y huacalereños. “Hace 15 o 20 años que están a cargo personas de Huacalera y ahora quieren llevarse la Virgen. Y no es así”, remarcó. Para él, debió “hacerse una consulta a la gente y no entrar en conflicto.

Si los pobladores están de acuerdo, está bien. A Dios lo rezamos en cualquier lado, pero la gente tiene su razón de atender lo mejor posible a su Virgen”, dijo el exintendente tilcareño. Su reclamo, “lo hago como un ciudadano más de Tilcara, miembro de una familia que vivió en el campo y que peregrinó toda una vida por esos lugares.

Los valores se miden por ese lado, no por el dinero o bienes”, aclaró. Doña Julia Robles de Bejarano, Berta Mamaní y otras señoras “se desvivían por atender a la Virgen, ahora no hay nadie que viva cerca del santuario, los abuelitos están en el pueblo porque no se los puede atender en el campo, los miembros de la comunidad de Sixilera ignoro dónde están, allá arriba no hay nadie. Las tierras están desoladas, como en Ovejería”, afirmó. “La identidad de la gente era peregrinar en los Valles, al reencuentro con la Virgen en septiembre. Quisiera que la vean, que sepan de su devoción firme a la virgencita en esos lugares tan alejados”, concluyó.

Fuente: eltribuno

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