Cansados de la inacción estatal, un joven salteño y su amigo decidieron hacer el trabajo de la policía. Tras sufrir el robo de su motocicleta, iniciaron una investigación propia que los llevó a cruzar la frontera provincial hasta Perico, Jujuy. Sin escolta oficial y arriesgando su vida, localizaron el vehículo en un desarmadero clandestino.
Los protagonistas denunciaron que estas redes delictivas operan con total impunidad en lugares que las fuerzas de seguridad conocen pero no intervienen.


«A la policía, gracias por no hacer nada», expresaron con indignación tras el hallazgo. El caso pone de relieve el peligroso fenómeno de la justicia por mano propia, alimentado por un sistema que, según los damnificados, solo aparece para recaudar y no para proteger al ciudadano.





