La reconfiguración del mercado aerocomercial en el interior del país sumó un capítulo de fuerte impacto regional. La aerolínea low cost Flybondi resolvió cerrar su oficina comercial en Salta y avanzar en la desvinculación de personal en las provincias de Jujuy y Santiago del Estero, profundizando la inquietud sobre el empleo y la conectividad en el Noroeste Argentino (NOA).


La medida se inscribe en un proceso de reestructuración operativa y reducción de costos que la empresa viene implementando en distintas bases del interior. El cese de atención presencial en la capital salteña, sumado al achicamiento de sus equipos de rampa y tráfico en los aeropuertos vecinos, generó inmediata preocupación gremial y encendió alarmas en los sectores turísticos provinciales, altamente dependientes de la oferta de vuelos de bajo costo.
El retroceso de la presencia física de la compañía desnuda las tensiones entre la rentabilidad corporativa y el desarrollo federal. Mientras el sector privado busca optimizar márgenes en un contexto económico desafiante, las provincias del norte observan con cautela cómo los ajustes operativos amenazan con debilitar la inserción territorial y la estabilidad laboral regional.

