En el marco de la consulta popular desarrollada en la Biblioteca de Tilcara, el edil Tristán Mamaní analizó la severa crisis socioeconómica que atraviesa la localidad tras los drásticos incrementos en las tarifas de energía eléctrica. La coyuntura expone una asimetría insostenible para la economía local: jubilados con ingresos mínimos de $350.000 enfrentan facturas que rozan los $180.000, obligándolos a optar entre la cobertura básica de subsistencia, medicamentos o servicios esenciales.
Este esquema tarifario ha comenzado a resentir la red comercial de la Quebrada. Comercios de extendida trayectoria se ven forzados a cerrar sus puertas o mudarse al ámbito informal para evitar despidos masivos. La controversia suma además un componente técnico-político por la inclusión de diversos cargos e impuestos ajenos al consumo en la facturación.
Frente al conflicto, el Concejo Deliberante aprobó por unanimidad un proyecto de ordenanza para declarar la emergencia energética, aplicar tarifa social y adherir al esquema de «boleta limpia». Sin embargo, la iniciativa fue vetada por la Intendencia, derivando posteriormente en la emisión de un decreto de emergencia parcial. Mamaní destacó el antecedente provincial del congelamiento tarifario pospandemia bajo la gestión de Gerardo Morales y ratificó la formación de una comisión investigadora destinada a auditar los conceptos exactos que abona el contribuyente tilcareño.



