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lunes, febrero 26, 2024
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Crece la población de guacamayos verdes en Salta, como resultado de los esfuerzos de conservación

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Hasta hace poco tiempo se los creía extintos en la región. En mayo se realizó el tercer censo de la especie. “Más allá de los números, lo importante son los procesos y su continuidad. Hay fuerza y voluntad de seguir”, señaló Flavio Moschione, especialista en aves.

Hace dos años, para esta misma época, se daban a conocer los resultados del primer censo provincial de guacamayos verdes, especie que hasta hace algunas décadas se creía extinguida. La noticia fue alentadora y develaba que el número de ejemplares de la especie se había duplicado en territorio salteño, respecto de los registros existentes hasta ese momento. El anuncio estuvo a cargo de Marcelo Cuevas, jefe del programa Guardaparques; y Flavio Moschione, de la Administración de Parques Nacionales.

A partir de allí, los especialistas intensificaron los esfuerzos en el diseño de nuevas estrategias para su conservación. Vale la pena poner de relieve que Salta cuenta con la única población de esta especie del país.

En mayo de este año se llevó a cabo un nuevo censo, el tercero a nivel provincial y el primero de carácter binacional junto a Bolivia. Hay expectativa por los resultados, que aún no trascendieron oficialmente.

Más allá de los números, puede percibirse que población de estas hermosas aves va en aumento y lo que antes resultaba toda rareza, como observarlos a simple vista en su entorno natural, es cada vez más frecuente. Tanto, que el padre Rubén Sica fotografió algunos ejemplares cuando se aprestaba a celebrar una misa en el santuario de la Virgen de la Peña, de la localidad de Tartagal.

En este sentido, Moschione, especialista en el tema, destacó tiempo atrás: “Lo más importante es el proceso técnico social que tiene que ver con el desarrollo del censo, la experiencia adquirida y la participación decisiva de la Provincia, que es la responsable de la conservación”. Destacó, además, la articulación con los municipios y con las comunidades locales, ONGs, grupos de investigación y parques nacionales.

Los números

La población de guacamayos verdes se localiza en el extremo norte de Salta. Los guardaparques pudieron observarlos por primera vez en 2007, cuando se contabilizaron unos 30 individuos en las sierras de Caraparí y quebradas aledañas. Se trató de uno de los hallazgos, en lo que a aves respecta, más importantes ocurridos en la provincia en los últimos 80 años.

 Fotografía Rubén Sica

Si bien es una especie que ya se encontraba en la lista de Avifauna Argentina, no eran más que observaciones esporádicas de individuos pequeños o grupos aislados en el norte salteño. Entre los guardaparques que realizaron el descubrimiento se encontraban Maximiliano Navarro, Marcelo Gallegos, Diómedes Garay, Bidolfo Ortiz Miguel Cueva.

En 2017 se informó que había unos 80 individuos en el departamento San Martín, especialmente en la zona de Caraparí, aunque no se descartaba en aquel momento que los hubiera también esparcidos en otros sectores del norte del país, que no estaban cuantificados ni clasificados.

El trabajo estuvo a cargo de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Provincia, la Administración de Parques Nacionales, la Comisión del Guacamayo Verde y el COA Tucán. Participaron 38 censistas, la tarea se distribuyó en 10 puntos fijos, 2 sitios complementarios y 2 puntos de control abarcando 8 sub zonas. Sumado a estos se realizaron 3 más en escuelas, con la participación alumnos.

El año pasado los resultados del segundo censo provincial develaron que la población de guacamayos era ya de 212 individuos como mínimo y de 245 como máximo. El último conteo tuvo lugar en mayo de 2023 y tuvo como base a Salvador Mazza. Los resultados todavía no se dieron a conocer oficialmente.

Una ardua tarea

Las tareas que se vienen realizando de protección y control en el terreno son muchas e incluyen la exploración de hábitats potenciales, como es el caso de Caraparí, y el establecimiento de sistemas de monitoreo. Además, se realiza un trabajo de sensibilización y capacitación de los principales actores de la sociedad civil y agentes de control en la protección de la especie y su hábitat.

Generar conciencia es clave para proteger cualquier especie y fundamentalmente el ambiente.

El peligro de subsistencia se origina, fundamentalmente, en la modificación y fragmentación de los hábitats selváticos y montanos y también, en alguna medida, en la captura de ejemplares para su posterior comercialización, aunque este factor, afortunadamente, ha disminuido considerablemente.

Los guacamayos verdes miden aproximadamente 65 centímetros desde el pico hasta la punta de la cola, son monógamos y no ponen más de tres huevos al año. Además, explicaron los especialistas, nidifican en los huecos de los troncos de los árboles o de las rocas.

“Habita en bosques pedemontanos, en la serranía de Aguarague, en el departamento San Martín. Ese es su hábitat. Busca zonas montañosas secas, por lo que no es el clásico habitante de las Yungas. Hasta hace tiempo atrás no se acercaban a los pueblos, hoy están más cerca, porque ya no se los caza y se los identifica como un patrimonio natural”, explicó Moschione. Esta realidad tiene toda una historia -señala-, ya que es el resultado de una labor de concientización.

“El guacamayo verde forma parte del grupo de los loros grandes e integra las 380 especies de loros que existen en el mundo, muchas de ellas en peligro. En Argentina tenemos una especie extinguida, el guacamayo azul del norte del litoral. La extinción es la muerte de una especie, lo que se traduce en la extinción de una función del econsistema”, apuntó el especialista.

En cuanto a los loros grandes, en Argentina hay guacamayos amarillos, amarillos de garganta azul y rojos, pero ninguno de estos tienen poblaciones naturales. El rojo presenta ejemplares aislados en riachos de Formosa.

El único que cuenta con población natural es el guacamayo verde y pesan sobre él una serie de consideraciones, ya que a nivel global es clasificada como especie amenazada, desde hace unas tres décadas, y en el país en “peligro crítico”. También fue declarada Monumento Natural Provincial desde 2011, por lo tanto todos los ejemplares existentes deben ser considerados inviolables, no pudiendo realizarse con ellos actividad alguna, con excepción de la investigación científica, la educación e interpretación ambiental, el control y la vigilancia para la protección de la especie. Es, además, considerada de interés por algunos municipios, como el caso de Salvador Mazza.

Fuente: El tribuno

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